Así es como tu también puedes afrontar y superar tu problemas matrimoniales

Todos tenemos problemas. Nadie está exento de ellos. Después de todo somos humanos y no somos perfectos.

Pero los problemas son sólo eso: Obstáculos que nos alejan de lo que queremos en la vida, y de aquellos a quienes queremos.

¿Qué sucede cuando dejamos que los problemas sean más grandes de lo que parecen?

¿Qué sucede cuando dejamos que los problemas matrimoniales nos separen?

Nos perdemos, y perdemos a los que más amamos.

Eso me pasó y puede que en este momento te esté pasando a ti.

Como ya sabes si no es tu primera vez en esta Web, mi nombre es Sonia y decidí crear este sitio para ayudar a parejas en problemas.

Suscríbete para recibir mis artículos que te ayudarán a salvar y recuperar tu matrimonio. Pronto verás que la solución está en tus manos y, así como yo, te reencontraras con el amor de tu vida.

Mi esposo, José y yo, fuimos una pareja con problemas. Grandes problemas.

Todos los problemas parecen grandes cuando no eres capaz de ver más allá de la situación, y cuando dejas que te separe de tu pareja.

Cuando tuvimos problemas, busqué la solución por cielo, mar y tierra.

Dicen que cuando luchas contra una enfermedad terminal como el cáncer el diagnóstico oportuno es esencial, y lo mismo pasa con las crisis matrimoniales.

Una parte de mí se sintió muy culpable un tiempo. Sentía que debía haber visto las señales de que las cosas ya no iban bien entre mi esposo y yo.

Primero, empezamos a pelearnos por opiniones sobre la crianza de los niños.

Nunca nos poníamos de acuerdo: Dejarlos en casa de la abuela, en la guardería, leche de esta marca o de aquella, golosinas o cero azúcares.

Nunca había un punto medio en nuestros problemas

Y aunque parezcan cosas ridículas, estas pequeñas piedras poco a poco se convirtieron en una montaña dividiéndonos.

Hablarle a José era como hablarle a una pared, aunque a veces me daba la impresión de que la pared respondería mejor.

Dejamos de ser una pareja. Éramos dos conocidos, con un tiempo compartido en común.

Y claro, nuestros hijos nos veían y nos escuchaban pelear.

Mi hija Marta lloraba por las noches, y mi hijo Alejandro la consolaba, mientras José y yo discutíamos sin parar por cualquier asunto que se nos ocurriese.

Pasamos de discutir sobre los niños a discutir sobre el dinero, sintiendo la crisis económica sobre nuestras espaldas.

Nos repartíamos la culpa como si se trata de un frustrante juego: El que no lograra encontrar argumento para seguir peleando era el perdedor.

Mientras tanto, mi hijo se frustraba con la situación y trataba de proteger a su hermana de todo eso.

Dejamos que pasara el tiempo sin resolver nada. José creía que yo esperaba un marido perfecto.

El sentía que yo necesitaba un hombre que ganara más, pero que trabajara menos. Alguien que fuera más cariñoso con los niños y me ayudara en las tareas del hogar.

Alguien que me leyera la mente y me diera todo lo que esperaba en la cama.

Pero, las cosas no eran así.

Yo sólo quería que él me reconociera como mujer, no como la madre de sus hijos y la persona que mantiene aseada la casa.

Yo necesitaba alguien que me apoyara y que me ayudara a que la crisis económicas no nos alcanzarán como familia.

Y al mismo tiempo el me hacía sentir como una mujer amargada, remilgada, encerrada en sí misma y sujeta a cambios hormonales propios de la edad.

Paranoica y exagerada, buscando amenazas a diestra y siniestra.

¡Eso tampoco era cierto!

Él quería que yo me relajara, que no temiera por nada y que confiara en él como proveedor del hogar.

A veces mis quejas o preocupaciones lo hacían sentir como un jefe de familia incapaz, que no podía proveer como era debido.

¿A veces nuestra impresión de las cosas es lo que ocasiona los problemas?

Y esto es porque no somos perfectos.

Pero al buscar ayuda, y saber qué lo único que necesitas son herramientas que sí funcionan te sentirás mucho mejor y tu vida cambiará.

Después de tantos problemas, decidimos buscar la solución en terapia de pareja. Grandísimo error.

Estábamos desesperados por una solución y además de eso, habíamos escuchado de otros casos de éxito. En situaciones muy distintas a la nuestra, claro está.

Si no es tu primera vez en esta Web sabrás qué es lo que opino de la terapia de pareja.

Aunque haya algunas perlas preciosas que se hayan salvado del divorcio gracias a ella, hay muchas otras personas que han tenido que pasar por ese doloroso proceso.

Gracias a que no hay terapeutas de pareja preparados adecuadamente, hay la misma probabilidad de divorciarse tanto si acudes a terapia de pareja como si no.

Buscar en Internet también puede resultar peligroso. Hay muchos consejos y muchas cosas que, aunque prometen ayudarte, lo único que logran es confundirte, aumentar la distancia o incluso sustituir los problemas que tienes por otros aún peores.

Por eso hay que tener cuidado en qué tipo de sitios buscamos ayuda, y, sobre todo, si la persona que los dirige, tiene la suficiente experiencia como para hablar del matrimonio e intentar salvarlo.

Algunos consejos pueden ir desde mejorar sus técnicas de comunicación, darle celos a tu pareja hasta cosas prácticas dentro del esoterismo u similares.

Muchas veces estas no son soluciones, sino maneras sencillas de ganar dinero para gente que se aprovecha de las crisis matrimoniales.

Mejorar tus técnicas de comunicación no es algo que necesitas si estás discutiendo. Si mejoras tus técnicas, solamente buscarás y encontrarás nuevas y mejores formas de alargar las peleas. Es cómo darle garras a algo que ya tiene afilados dientes.

¿Darle celos a tu pareja? Ya no somos adolescentes, y las prácticas impulsivas que parecían funcionar para atraer al sexo opuesto definitivamente ya no funcionarán en la madurez.

Las prioridades han cambiado y ahora debes actuar con responsabilidad. Las consecuencias de darle celos a tu pareja pueden empeorar la situación e incluso, llevarte a un divorcio definitivo.

Mientras tú y tu pareja sigan juntos, y no haya divorcio aún, no te rindas pues hay esperanza.

Y así como existen sitios que se aprovechan de la necesidad del otro, existen también profesionales que han creado métodos y formas en los que tú puedes resolver tus propias crisis matrimoniales.

Buscar un experto por fuera no siempre resulta provechoso, porque la única persona que realmente conoce tu matrimonio, eres tú.

Y una vez que hayas encontrado las herramientas adecuadas, te convertirás en un experto en tu matrimonio y te encontrarás listo no sólo para enfrentar los problemas actuales, sino también los futuros.

Para mí, la esperanza se llama Recuperar mi Matrimonio de Natalia Fernández. Fue en este libro donde por fin me sentí no sólo ayudada, sino también comprendida.

Después de la gran decepción de vivir una terapia de pareja que me llevó al borde del divorcio, encontrar un faro de luz en medio de la desesperación fue lo mejor que pudo haberme pasado.

Este libro me ayudó a ver cuál era el problema en mi matrimonio. Las discusiones nacían por una razón, y a veces era porque simplemente ya no encontrábamos como hablar el uno con el otro.

Volvimos a encontrarnos, tuvimos que empezar a dialogar desde cero, resolviendo las diferencias desde la raíz.

Poco a poco, José y yo aprendimos a enfrentar cada situación juntos. No se trataba de poner el problema en medio y dejar que nos dividiera, sino de hacerle frente y mostrarle al mundo entero que nada podía separarnos.

Mientras aprendíamos a resolver cada cosa que se presentará junto, encontré también un método que nos permitió avanzar aún más.

Incluso nos permitió marcarnos objetivos, cosa que jamás habíamos hecho como pareja. Tal vez de manera individual, como propósitos de Año Nuevo, pero jamás compromisos con nuestro matrimonio.

Este método fue el método Salva tu Matrimonio de Isabel Meyer. La autora no solo es experta en resolver asuntos de este tipo, sino que también los ha vivido y puede contarnos desde la experiencia cómo se vive su método.

Podrás darte cuenta de que muchos matrimonios sufrimos lo que tú estás sufriendo en este momento.

A pesar de tener diferentes características, vivir en diferente lugar y tener diferentes creencias, cualquier matrimonio pasa por situaciones complicadas, de las cuales es sumamente difícil salir.

No estás solo o sola

Y mientras tú y tu pareja resuelven sus problemas juntos, estoy aquí para ayudarte.

Como ya mencioné, este sitio está diseñado para apoyar y mostrar a todos los matrimonios en problemas que es posible salir de las crisis.

El divorcio no es la solución.

Tu matrimonio es la relación más importante de tu vida.

Escogiste a una sola persona para dedicarle lo que te resta de tu tiempo, tu esfuerzo, para crear recuerdos y una familia con esa persona. Por tanto, rendirte no es una opción.

Si tú das todo de ti, ten por seguro que tu pareja aprenderá a hacer lo mismo. Especialmente si sigues los consejos de los verdaderos expertos.

Juntos todo es posible.

Con amor, Sonia.