Te cuento como puedes salvar tu matrimonio y como yo recuperé el mio

Los superhéroes rescatan ciudadanos en problemas; los doctores salvan personas al borde de la muerte; los maestros nos libran de la ignorancia, y los sacerdotes limpian el alma. Pero, ¿Quién se encarga de rescatar los matrimonios en problemas?

¿Qué pasa cuando las dos personas que conforman un matrimonio se empiezan a alejar?

¿Quién se encarga de ayudarlos, antes de que sea demasiado tarde?

La respuesta a esta pregunta suele ser: Nadie.

Pero si te encuentras leyendo esta Web, quiere decir que estás tratando de ser quien salve tu matrimonio. Por lo cual, te quiero felicitar.

Pocas personas se atreven a hacer lo que en este momento tú estás haciendo. El orgullo, el miedo a la opinión de los demás o el tener costumbres demasiado arraigadas hace que no pidamos ayuda.

Y si en este momento tu matrimonio pasa por un mal momento, si hay distanciamiento o discusiones, necesitas de ayuda urgente y eficaz.

A ver si esto te suena conocido: tú marido ya no es una extensión de ti mismo, ya no habláis antes de irse a la cama y a veces parece que la única palabra que se dirigieron en todo el día fue “Buenos días”.

Discuten y se gritan todo el tiempo, lo que antes adorabas se ha convertido en una molestia. Tu casa ya no es tu hogar, sino una cárcel.

No, no es una película hollywoodense. Es tu vida.

Tener problemas dentro del matrimonio es inevitable. No hay trabajo para alguno, no hay dinero y comienzan las tensiones. Hay gastos por alguna situación de enfermedad y es muy sencillo repartir la culpa en partes desiguales.

Ninguno de los dos quiere la responsabilidad de tener que arreglar el matrimonio. La alternativa parece ser más sencilla, pero en realidad acarrea más problemas no sólo para la pareja, pero también para sus hijos. ¿Cuál es la alternativa? El divorcio.  

¿Crees que divorciarte será mucho más sencillo que salvar tu matrimonio?

La verdad es que no. Si crees esto y estás a punto de tirar la toalla, quiero que pienses en lo siguiente.

  • ¿Sabes lo que implica un proceso legal de divorcio?
  • ¿Te imaginas la cantidad de dinero que invertirás en separarte para siempre del amor de tu vida?
  • ¿Estás listo para buscar el amor y comenzar a salir en citas de nuevo?
  • ¿Crees que tus hijos estarán mejor al tener que ver a sus padres separados?
  • ¿Te imaginas la cantidad de tiempo que tendrás que emplear para divorciarte?

Es la misma cantidad de tiempo que podrías estar empleando para salvar tu matrimonio.
O incluso salvarlo tal vez tome menos tiempo.

Si estás aquí espero que aún no hayas tomado una decisión definitiva, y veas que el divorcio no tendría por qué ser tomado en cuenta como alternativa en absoluto.

La alternativa siempre debería ser arreglarse, ser feliz.

Mejorarías no sólo tu matrimonio y la vida de tu familia, sino también tu vida por completo. Un divorcio siempre tiene consecuencias, y aunque no son necesariamente negativas, pueden evitarse si realmente quieres mantener el núcleo de tu familia estable.

Puedes creer que tal vez estés casi decidido al divorcio, pero si estás leyendo esto quiere decir que una parte de ti aún se siente comprometido (a) con tu matrimonio.

Recuerda que el amor que te hizo comprometerte y casarte significaba algo cuando iniciaste ese camino, y sigue teniendo un significado y un sentido.

Tu matrimonio sigue teniendo sentido.

una foto en la que salimos mi marido y yo sonriendo
Esta soy yo junto a mi marido.

Y te ayudaré a encontrarlo. Arreglarlo no es tan difícil, simplemente debes regresar a los básicos. Es decir, conocer a tu pareja. Conocer porqué hace lo que hace, una vez que puedas hacer esto podrás arreglar los problemas y las discusiones desde la raíz.

¿Sabes que es lo que hace a tu pareja estar enfadado o predispuesto a pelear todo el tiempo? ¿Sabes el motivo por el que parezca estar siempre de malas?

Puede que sea por miedo.

El miedo nos hace realizar cosas terribles, nos pone a la defensiva. Tal vez su trabajo esté tornándose demasiado complicado o estresante. En ocasiones, las presiones laborales hacen que nos transformemos por completo. Puede que tu pareja no sea exactamente la misma persona con la que te casaste.

Pero aun así ten por seguro lo siguiente: El amor de tu vida sigue ahí.

El miedo nos transforma y reaccionamos de manera lógica, con enojo, furia y todas aquellas emociones que causan división y separación. Cuando sentimos que alguien nos va a atacar, la respuesta inmediata es defendernos.

Es exactamente lo mismo que pasa con tu pareja, ¿Te suena familiar?

Si tu marido siente que lo vas a atacar, ten por seguro que sus respuestas serán hostiles, secas o incluso groseras, y de mala gana. Y claro, tú no te quedarás atrás y replicarás de la misma manera.

Pero lo anterior es lo que hace que tu matrimonio siga teniendo problemas. Una vez que cambies tu manera de reaccionar, todo cambiará.

Si tu pareja te realiza un comentario que dará pie para iniciar una pelea, en lugar de contestarle como él espera, intenta guardar silencio. O contestarle de manera distinta, tratando de evitar la discusión. Y pregúntate: ¿Qué es lo que en este momento está atemorizando a mi esposo?

Tal vez tu cónyuge se pregunte si algo te sucede, y la sorpresa será uno de los factores que permitirá que poco a poco vayas arreglando tu matrimonio.

Te habrás librado no sólo de una discusión, y habrás logrado conocer un poco mejor a tu matrimonio. Probablemente con este consejo haya logrado disminuir la mitad de los problemas y peleas en tu casa. Y no, no es magia.

Simplemente se trata de buscar las herramientas útiles en los lugares correctos.

En este caso, el lugar correcto donde buscar soluciones es en el libro Recuperar mi Matrimonio de Natalia Fernández. La relación entre el Miedo y el Enojo es una de las cosas más importantes que he aprendido ahí.

¡Y no es lo único!

Este libro es la ayuda más grande que he tenido en mi vida, y fue lo que eventualmente me permitió salvar mi matrimonio.

Detrás de cada consejo aquí, existen muchos años de experiencia ayudando parejas a resolver sus conflictos. Aunque parece imposible, las parejas sufren básicamente los mismos problemas.

Tal vez cambian las situaciones y los contextos, pero en general las discusiones y los problemas se traducen en los mismos principios para todas las parejas. Y por eso, este libro ha tenido tanto éxito. Porque logra resolver lo que la terapia de pareja no puede.

Gracias a la ayuda que este libro me ha brindado he podido recopilar algunos artículos que pueden serte de utilidad en el camino que has iniciado el día de hoy de restaurar y rescatar tu matrimonio en crisis.

¡Suscríbete ya y prepárate para que tu matrimonio sea el lugar de paz y comunicación que debe ser!

Si no es tu primera vez en esta Web, sabrás que mis principales recomendaciones para quien busca salvar su matrimonio son Recuperar mi Matrimonio de Natalia Fernández y el método Salva tú Matrimonio para siempre de Isabel Meyer.

En el mercado hay infinidad de productos que prometen que te ayudarán y resolverán tus crisis matrimoniales, pero que en realidad están llenos de consejos vacíos y técnicas anticuadas.

Yo probé de todo cuando mi esposo José y yo iniciamos con nuestras peleas.

Principalmente fue por mis hijos que yo estaba decidida a rescatar mi matrimonio o lo que quedará de él.

Después de intentar muchísimas técnicas, y de incluso intentar terapia de pareja, yo estaba a punto de rendirme.

La terapia de pareja fue un total fracaso. No hubo peor cosa para mi matrimonio que eso, nos dieron más razones para pelear y el hueco que crecía entre nosotros se hizo aún más grande. Incluso estuvimos cerca del divorcio, especialmente en aquellos momentos en los que él ya ni quería seguir intentándolo.

¡Y mi terapeuta como si no estuviera pasando nada!

Si has intentado terapia de pareja y tampoco te resultó, sabrás a qué me refiero.

Uno de los momentos más frustrantes de la vida es poner tu confianza en el lugar equivocado, esperando ayuda uno termina decepcionado y aún peor que cuando empezó.

Pero en cambio, Salva tu Matrimonio para Siempre es un método que sí funciona. Isabel Meyer después de trabajar con muchísimas parejas durante años, y también de sufrir dentro de su propio matrimonio, desarrolló un sencillo método que permite arreglar el matrimonio de manera rápida y segura.

Este método es Paso a Paso. Mediante el establecimiento de objetivos seguros y sencillos, poco a poco vas recuperando la comunicación y a tu compañero de vida. Hay mucho más que aprender para recuperar tu matrimonio. No se trata sólo de pelear menos, sino de pelear solamente cuando es necesario.

Es normal tener peleas, pero se convierten en algo dañino cuando incluyen gritos, e incluso insultos. Incluso hay que aprender a pelear dentro de tu matrimonio.

Isabel Meyer también me enseñó a ver cuál es el fondo de los problemas que tú y tu cónyuge tenga. Ella explica que hay diferentes etapas en donde tu matrimonio puede encontrarse, y poco a poco deberás aprender a salir de esa etapa.

Coloca tu relación en un espejo

¿Qué ves ahí?

Puede que veas solamente silencio, que tu pareja y tú estén huyendo el uno del otro y de sus problemas.

Darle la vuelta a la situación nunca funciona, pero en ocasiones lo hacemos porque es mucho más sencillo que resolver las problemáticas. Especialmente si aún no has encontrado los recursos adecuados.

Una etapa algo peor es la ley del hielo. Es exactamente como suena: Si no veo a mi pareja tampoco veo el problema, y si no lo veo quiere decir que no existe. Es parecido a la negación, si creo que no hay nada no habrá nada.

Probablemente, la etapa más peligrosa son las Faltas de Respeto. Una vez que empiezan los insultos, groserías e incluso la minimización de la propia pareja. Cuando empiezo a descalificar a mi cónyuge, me estoy descalificando a mí mismo.

Y un imperio dividido no puede prevalecer, como dice la conocida frase.

Otra etapa es aquella donde solamente importa lo que no funciona, la Concentración en lo Negativo. Es exactamente lo opuesto al optimismo, y este tipo de visión del mundo poco a poco va convirtiendo la comunicación matrimonial en un constante reclamo, una interminable queja.

La última son las Creencias erróneas, en donde los típicos clichés son lo que parece gobernar a la pareja. Espero que mi pareja lea mi mente, espero que él sea el hombre perfecto mientras que él espera que yo sea también la mujer perfecta.

¿Qué crees? La perfección no existe.

Una vez que logramos comprender eso, y que sabemos que debemos pedir ayuda nuestro hogar deja de ser la guerra, nuestra cama deja de ser trinchera y nuestros hijos dejan de ser rehenes.

Todo inicia con una decisión.

Acepta que no puedes tu solo, y que es necesario cambiar. Por tus hijos, por tu familia y por ti mismo, es importante buscar nuevos métodos y mejores maneras de vivir en tu matrimonio. Básicamente, transformar tu estilo de vida.

Estoy segura de que podrás lograr todo lo que te propongas a partir de este momento, porque se necesita de mucha determinación para aceptar que debemos ser apoyados por profesionales. Espero que hayas encontrado lo que buscas, y que tu familia y tus hijos disfruten de los nuevos métodos que has descubierto para poco a poco recuperar la paz que tu familia merece.

Con amor, Sonia.